Aprender, aprender esa es la mayor satisfacción que uno puede tener en ésta vida, lástima que ahora los gobernantes parecen empeñados en ponerlo más difícil con los recortes en educación, los incrementos de las tasas universitarias, la mayor dificultad para el acceso a becas y algunas otras cosas más. Parece que el nivel de excelencia que tanto pregonan no se basa en que todos tengan la posibilidad de acceder a más y mejor educación, sino en que los que más tienen vayan estableciendo sus diferencias desde temprana edad.
Una pena y una lástima porque las desigualdades sociales y las desigualdades en el acceso al futuro de todo ser humano siempre terminan creando muchos problemas a la sociedad, y en no pocas ocasiones, problemas que terminan de forma violenta. Esperemos no llegar nunca a esos extremos, pero están lindando ya los límites de la paciencia y buena voluntad de muchos.
Pero bueno, yo de lo que quería hablar era de marketing, y en particular de esas nuevas concepciones de marketing que últimamente estamos aprendiendo de los políticos. Yo no sé por qué pero últimamente se han vuelto todos muy creativos e imaginativos, tanto en su forma de hablar con ese lenguaje que no entienden ni ellos mismos, como en sus acciones y declaraciones.
Entre los más creativos yo creo que podemos destacar a Esperanza Aguirre, mujer en mi opinión sin fondo, y capaz de decir y hacer cualquier cosa que se le ponga por delante, sin el menor rubor ni vergüenza.
Pues bien yo creo que nuestra amiga es una experta en el "marketing de distracción", vieja técnica de venta de antiguos mercaderes, curanderos y otras artes del engaño, consistente en darte una "pesetilla" con la mano derecha por delante al mismo tiempo que con la izquierda y por detrás te están limpiando el "duro" que llevas en el bolsillo. Dicho de otro modo, vocear alguna cosa alto y fuerte y que implique una atención y discusión por parte de la audiencia, para tapar alguna otra cosa que podría perjudicar sus intereses.
Nos lo viene demostrando de vez en cuando y la última demostración es airear las potenciales pitadas que se pueden producir en el partido de final de la Copa del Rey hacia la bandera, el himno o quién asista de la familia real, para que nos olvidemos todos del déficit duplicado de Madrid, de la huelga de educación, de los sangrantes recortes y de la venta de Telemadrid a algún amiguete y fiel seguidor.
Toda una experta la señora Aguirre en el marketing de distracción, y seguimos tragando.
martes, 22 de mayo de 2012
martes, 15 de mayo de 2012
Evolucionando el marketing
El marketing, la
comunicación, las actividades comerciales, la publicidad y en definitiva todas
aquellas ciencias y disciplinas que se dedican a trabajar y estudiar el
intercambio de bienes y servicios, la compra y venta de artículos materiales e
inmateriales, las transacciones en definitiva, han ido evolucionando a lo largo
de los tiempos en sus formas, en sus lugares, en sus métodos y en sus
finalidades.
Desde tiempos
inmemoriales en los que en plazas y mercadillos el arte de vender era sobre
todo y en primer lugar, el arte de engañar a alguien para que pagara un precio,
por lo general excesivo, por artículos que en muchas ocasiones no valían para
cumplir la función a la que estaban destinados, habíamos ido evolucionando hasta
los tiempos actuales y modernos en los que parecían primar asuntos tales como
productos adaptados a las demandas del mercado, fidelidad y grado de
satisfacción del cliente, acercamiento entre fabricante, distribuidor y
comprador/consumidor final, establecimiento de precios justos, comunicación
basada en las bondades y certezas de los productos, etc, etc. Y la verdad es
que la cosa iba bastante bien, el cliente finalmente se había convertido en el
rey del mercado, en la opinión que era necesario conocer y en la sensibilidad
que era necesario tener satisfecha y fiel.
Pero a esta evolución
siempre ha habido algo que se ha escapado como una anguila entre los dedos, y
que no se sabe muy bien por qué, sigue con los modos y formas primitivos de
engañar, engatusar, conseguir sus propósitos, es decir la venta de su producto,
e inmediatamente olvidarse de una forma absoluta y total de aquellos que les
han comprado. ¿Y qué es este algo?, pues lo de siempre, la política, los
señores políticos profesionales y los banqueros y amiguetes sobrevenidos, en
definitiva el poder que, hagamos lo que hagamos los ciudadanos de a pié,
siempre consigue sus propósitos a costa nuestra. Y no se vuelven a acordar de
nosotros ni un solo minuto, hasta la siguiente vez en que necesitan de nuestros
votos y de nuestro apoyo, y nosotros, cada día más borregos, volvemos a caer.
Además y desde las
últimas elecciones, hemos ido aprendiendo que las cosas ya no son como
creíamos, y que unos nuevos conceptos se abren paso en el mundo y en la política.
Atentos expertos en marketing y comunicación, que nos están quitando el sitio.
Seguidamente señalo algunos de los nuevos e interesantes conceptos, salidos
todos ellos de los laboratorios de I+D+i de los partidos y del gobierno, y
profusamente aireados por sus dirigentes y militantes.
Comunicación Inversa: Llamase a la “no comunicación” planificada para
que fluyan rumores, comentarios y suposiciones, los cuales una vez analizados y
mezclados convenientemente, dan lugar a los mensajes ininteligibles con los que
tan generosamente nos regalan los oídos.
Producto aleatorio: Llamase al producto que nos venden (programa
electoral), que como bien se sabe puede ser esto, lo otro o lo de más allá, ser
cierto o no, o decir una cosa y la contraria dependiendo.
Venta indeterminada: La que nos realizan y que como se comprueba, es
algo así como un no sé qué, que no acaba de ser ni acaba de no ser, y que nunca
se sabe a qué nos va a conducir.
Resignación del cliente: Pues eso, que te guste o no te guste, te lo comes
con patatas.
Reclamación a
otros: Dado que si las
cosas que se hacen son contrarias a lo que decían, no es por su culpa, sino por
la culpa de otros que dejaron todo muy mal y no se puede hacer otra cosa, y las
culpas siempre por elevación a alguien que no sea de los propios.
Y como colofón y por si
quedaban dudas, el mensaje final: si no está satisfecho, es lo que hay.
Realmente un marketing
impecable.
martes, 8 de mayo de 2012
Marketing político: la insatisfacción del cliente
La verdad es que una y otra vez no dejo de asombrarme del comportamiento de la gente dependiendo de a qué cosas se enfrente o con qué cosas se encuentre.
Vamos a partir de la base de que en esta vida hay siempre alguien que vende y alguien que compra, esto es el mercado puro y duro. Este mercado está en todos y cada uno de los aspectos de nuestra vida, desde el más material del consumo diario de bienes y servicios, hasta el más íntimo y personal de las relaciones humanas, profesionales, personales e incluso afectivas. Hemos de reconocer que en los trabajos todos nos estamos vendiendo continuamente y procurando que nos compren, en el aspecto personal ocurre igual con las amistades, nos vendemos y nos compran, e incluso finalmente en las relaciones afectivas, cuando queremos establecer una relación con alguien, lo primero que hacemos es intentar vender nuestras virtudes de igual forma que la otra persona nos vende las suyas. Esto es así por mucho que parezca frío, pero es la realidad. Otra cosa es que en estas digamos transacciones no exista un precio en dinero a pagar, aunque el valor y el precio de una relación siempre existen y siempre los pagamos de otra manera.
Pero sinceramente, ¿quién no se ha vendido para conquistar o ligarse a alguien?, ¿quién no se ha vendido para obtener un trabajo?, o ¿quién no se ha vendido para ser amigo de alguien?. Yo creo que nadie.
Pues bien, en todos y cada uno de estos asuntos se supone que si todo va bien y lo que "hemos comprado" satisface nuestras expectativas, existe un alto grado de satisfacción posterior como clientes que somos y como alegría interna por la elección realizada. Nos dan lo que queríamos y pensábamos, pagamos o compensamos de alguna forma la compra, y todos contentos. Ahora si por el contrario nos meten "gato por liebre", se nos despierta inmediatamente esa vena de protesta, y somos capaces de organizar líos de consideración en defensa de nuestros intereses y de nuestra posición de comprador. Y esto ocurre con todo.
Si pagamos por un Ferrari y lo que nos dan es un Panda, nuestro cabreo es monumental, si pagamos por restaurante 5 tenedores y nos dan pan duro sobre mantel de cuadros no digamos como nos ponemos. Si nos contratan para un trabajo maravilloso y luego resulta que consiste en llevar el botijo de un lado a otro, nos deprimimos, y finalmente si ligamos a una mujer/hombre deslumbrante y luego resulta que no llegó al reparto de neuronas, huimos como alma que lleva el diablo.
Pues bien yo me pregunto, ¿por qué esto no funciona así en la política?, ¿por qué nos engañan como a chinos y seguimos tan campantes como si no pasara nada?, ¿por qué hay millones de personas que creen a los que mienten como bellacos y no hay forma de convencerles de que les están mintiendo?.
Está claro de que existe en la actualidad un enorme, por no decir total, grado de insatisfacción de todos nosotros clientes, con lo que nos venden los políticos y con los políticos mismos. ¿Por qué pues seguimos una y otra vez cerrando los ojos y dejando que nos tomen el pelo por los siglos de los siglos?
Vamos a partir de la base de que en esta vida hay siempre alguien que vende y alguien que compra, esto es el mercado puro y duro. Este mercado está en todos y cada uno de los aspectos de nuestra vida, desde el más material del consumo diario de bienes y servicios, hasta el más íntimo y personal de las relaciones humanas, profesionales, personales e incluso afectivas. Hemos de reconocer que en los trabajos todos nos estamos vendiendo continuamente y procurando que nos compren, en el aspecto personal ocurre igual con las amistades, nos vendemos y nos compran, e incluso finalmente en las relaciones afectivas, cuando queremos establecer una relación con alguien, lo primero que hacemos es intentar vender nuestras virtudes de igual forma que la otra persona nos vende las suyas. Esto es así por mucho que parezca frío, pero es la realidad. Otra cosa es que en estas digamos transacciones no exista un precio en dinero a pagar, aunque el valor y el precio de una relación siempre existen y siempre los pagamos de otra manera.
Pero sinceramente, ¿quién no se ha vendido para conquistar o ligarse a alguien?, ¿quién no se ha vendido para obtener un trabajo?, o ¿quién no se ha vendido para ser amigo de alguien?. Yo creo que nadie.
Pues bien, en todos y cada uno de estos asuntos se supone que si todo va bien y lo que "hemos comprado" satisface nuestras expectativas, existe un alto grado de satisfacción posterior como clientes que somos y como alegría interna por la elección realizada. Nos dan lo que queríamos y pensábamos, pagamos o compensamos de alguna forma la compra, y todos contentos. Ahora si por el contrario nos meten "gato por liebre", se nos despierta inmediatamente esa vena de protesta, y somos capaces de organizar líos de consideración en defensa de nuestros intereses y de nuestra posición de comprador. Y esto ocurre con todo.
Si pagamos por un Ferrari y lo que nos dan es un Panda, nuestro cabreo es monumental, si pagamos por restaurante 5 tenedores y nos dan pan duro sobre mantel de cuadros no digamos como nos ponemos. Si nos contratan para un trabajo maravilloso y luego resulta que consiste en llevar el botijo de un lado a otro, nos deprimimos, y finalmente si ligamos a una mujer/hombre deslumbrante y luego resulta que no llegó al reparto de neuronas, huimos como alma que lleva el diablo.
Pues bien yo me pregunto, ¿por qué esto no funciona así en la política?, ¿por qué nos engañan como a chinos y seguimos tan campantes como si no pasara nada?, ¿por qué hay millones de personas que creen a los que mienten como bellacos y no hay forma de convencerles de que les están mintiendo?.
Está claro de que existe en la actualidad un enorme, por no decir total, grado de insatisfacción de todos nosotros clientes, con lo que nos venden los políticos y con los políticos mismos. ¿Por qué pues seguimos una y otra vez cerrando los ojos y dejando que nos tomen el pelo por los siglos de los siglos?
viernes, 20 de abril de 2012
Bye bye lengua, hello neo-lengua
Malos tiempos vivimos,
muy malos para la libertad, la independencia, la coherencia, la inteligencia y
sobre todo la verdad y pluralidad de nuestras ideas y pensamientos. La crisis
que nos han creado otros, que nos mantienen otros y que nos quitarán otros cuando
les dé realmente la gana, nos está llevando a perder muchas cosas que habíamos
logrado a base de esfuerzo, trabajo, ideas, impuestos y progreso.
Desde que estamos
instalados en la crisis no hacen sino mentirnos continuamente sobre las causas
de la misma, sobre los remedios necesarios y sobre cómo vamos a salir. Mentiras
continuas y lo peor de todo es que hay mucha gente que se las cree. Yo la
verdad no puedo entender cómo hay algunos millones de personas que se creen que
la culpa de la crisis es de esas frases con que nos machacan continuamente de
que “la culpa es de ZP”, o que “hemos gastado por encima de nuestras
posibilidades” o que “el gobierno anterior nos ha llevado a la ruina”.
Sinceramente y teniendo un par de neuronas en funcionamiento o un par de dedos
de frente, no puede haber bicho humano que se crea eso, a excepción de aquellos
a los que podemos quitar lo de humano y dejarles simplemente en bicho.
La crisis la han creado
los mismos que se llevan su dinero a los paraísos fiscales, patriotas de pro,
que no contentos con llevarse el dinero y no pagar impuestos, quieren quitarnos
al resto los avances que habíamos conseguido en el estado de bienestar. Son los
mismos que nos seguirán exprimiendo, con el consentimiento de los políticos
amigos, hasta que ya no nos quede nada que dar y entonces, sólo entonces, se
dignarán a dar por terminada la crisis porque verán que ya no queda jugo que
obtener.
Y una de las cosas que
nos ha traído la crisis es la famosa neo-lengua, esa de la que hablaba Orwell
en su novela 1984, y que desgraciadamente cada día es más cierta y cercana. Ya
tenemos “gran hermano”, ya tenemos “neo-lengua”, y solo nos falta que implanten
la “policía del pensamiento” y entonces la novela se habrá hecho realidad.
De momento y para abrir
boca, acaban de dar una buena estocada a la pluralidad y a la información
libre, imponiendo la elección por mayoría absoluta del presidente de RTVE.
Habíamos conseguido por fin una televisión de una aceptable calidad, sin
anuncios y con unos informativos de muy buen nivel. Bueno pues adiós a todo
eso, volverán las horas oscuras, eso sí a cambio no devuelven el fútbol en la
radio. Todos contentos, a llenar las neuronas con goles, con Messis y Ronaldos,
que del resto de las cosas de la vida, ya se ocupan ellos.
En fin que viendo el
retroceso a pasos agigantados que estamos viviendo, podemos acordarnos del
dicho aquel de “entre todos la mataron, y ella sola se murió” que adaptándolo
un poco a los hechos actuales sería algo asó como “unos pocos nos mataron, pero
nosotros solos nos vamos muriendo”, porque ya empezamos a ser inservibles para
los poderosos.
Tiempos de tango para los
poderosos que nos manejan y que deciden que nuestra libertad es única y
exclusivamente de su propiedad, y por tanto pueden permitirse el lujo de decir
con respecto a nuestra libertad: “la maté porque era mía”, y todos nosotros a
callar y obedecer.
jueves, 19 de abril de 2012
A vueltas con la comunicación
Estamos en un país plagado de comunicadores o al menos eso
se deduce de la enorme cantidad de personas que se dedican de una forma u otra
a ello. En los medios escritos, en los audiovisuales, en las redes sociales, en
las tertulias, en las agencias, por donde quiera que se mire proliferan los
hombres y mujeres que hablan, escriben y opinan. Parece que por el número de
personas que están en ello, deberíamos nadar en la abundancia de la
comunicación, pero la realidad, manifestada y demostrada con insistencia día
tras día, es que en realidad no hay comunicación, o mejor dicho si la hay pero
en realidad no es comunicación, es otra cosa que no sé cómo llamar, pero
comunicación desde luego no.
Y curiosamente todos o casi todos los que se dedican a la
comunicación son los mismos que la producen pero que a la vez la critican. En
los últimos tiempos venimos escuchando que todos dicen que la comunicación falla.
Dicen que falló cuando gobernaba Felipe González, que falló cuando lo hizo
Aznar, que siguió fallando con Zapatero y por supuesto con Rajoy no podía ser
menos y vuelve a fallar. Para poner la puntilla, también nos ha fallado la
comunicación en el tema de la Casa Real y todas las extrañas circunstancias en
las que últimamente se ha visto envuelta. En todos y cada uno de los casos,
supuestamente han existido equipos de grandes comunicadores encargados de
llevar hasta la población las cosas que unos y otros hacen, y en todos los
casos han fallado. Lo más grave es que todos dicen que fallan pero nadie se
pregunta nunca el por qué. La frase más habitual de escuchar es: “está fallando
la comunicación”, pero ahí se quedan todos.
Puestos a analizar el por qué de los fallos de comunicación,
no estaría de más hacerse unas cuantas preguntas y obtener las respuestas
adecuadas, como por ejemplo:
- ¿Se quiere realmente comunicar algo?
- ¿Quién decide lo que se quiere comunicar?
- ¿Quiénes son los responsables de que se realice la comunicación?
- ¿Quién realiza la comunicación?
- ¿Por qué, para qué, dónde y cómo se realiza la comunicación?
En la mayoría, por no decir en la totalidad de los casos,
los encargados y responsables de la comunicación son periodistas, y sin tener ni
mucho menos nada en contra, diría que los periodistas son profesionales
acostumbrados a un tipo de comunicación que es la unidireccional, es decir un
emisor que manda un mensaje y que supuestamente lo recibe un receptor. Aquí se
acaba el tema. Y esto siempre en el supuesto de que el profesional del
periodismo sea el responsable de la comunicación y no tenga condicionantes ni
sesgos para realizarla.
Pues bien, yo pienso que ahí es donde está el fallo, en
pensar que la comunicación es un asunto unidireccional y punto. Nada más lejos de la realidad.
La comunicación es siempre, siempre, un asunto bidireccional,
un emisor que tras lanzar su mensaje, debe convertirse de inmediato en receptor
del feedback que le va a proporcionar el receptor que, una vez recibido el
primer mensaje, se convierte automáticamente en emisor.
Por tanto mientras los comunicadores piensen que lo que
ellos emiten es lo mismo que los demás reciben (ya sabemos la distorsión que se
produce en los mensajes desde el emisor al receptor), y no se preocupen en
absoluto de recibir el feedback de los receptores para a través de él, ir
modulando y adecuando los mensajes posteriores, la comunicación en general
seguirá fallando, ahora, antes y siempre. Y esto no se circunscribe solamente
al ámbito publicitario, es algo fundamental en cualquier aspecto de la
comunicación, ya sea informativa, institucional, empresarial o cualquier otra
que imaginemos.
Por tanto y como conclusión, hay que querer comunicar, hay
que hacerlo de la forma y con los medios adecuados, y sobre todo hay que estar
siempre dispuesto a recibir el retorno de la comunicación que emitimos para
tratar de mejorar las posteriores.
No son cosas que sea necesario irse a estudiar a Harward, es
simplemente sentido común.
jueves, 12 de abril de 2012
Palabras, lenguajes, significados
La verdad sea dicha,
debido a mi profesión siempre me he movido en ámbitos en los que de escuchan
palabras extrañas y lenguajes algo extraños. Sí, en el mundo de la publicidad y
del marketing se es muy aficionado a mezclar las palabras inglesas en las conversaciones
profesionales entre compañeros, en presentaciones a clientes, etc. Eso siempre
se supone que da una imagen de que se sabe mucho más de lo que en realidad se
sabe. Pero bueno, al fin y al cabo, son palabras y frases llegadas ambos de las
Américas y que suenan muy chulas según algunos. A mí personalmente, siempre me
ha gustado más utilizar el castellano y alejarme de esas palabras anglosajonas
que tanto molan, claro sin llegar al extremo de decir “mercadeo” cuando me
refiero al marketing, ni decir tampoco “cartear” cuando se habla de mailing.
Pero bueno, quitando unas pocas palabras, el resto se pueden decir
perfectamente en castellano y así nos entendemos todos más fácilmente.
En fin que tras esta
introducción rollete, lo que yo quería decir es que estoy comprobando que el
lenguaje castellano que yo aprendí, el significado de las palabras que a mí me
enseñaron, debe haberse quedado anticuado porque ya no vale. Las cosas ya no
significan lo que han significado toda la vida, y estamos llegando a un punto
que nos va a ser necesario a todos volver a pasar por la primaria del cole. Al
final va a resultar que la demostración matemática que me hicieron cuando yo
era jovencito de que dos es igual a cuatro, es dogma de fé.
Bien repasando lo
escuchado los últimos días, vemos el tema del lenguaje que decía.
- Resulta que la “amnistía fiscal” no es tal
amnistía, sino un “gravamen” que se pone al dinero que es aflorado por esos que
lo tienen.
- Por otro lado los “defraudadores” no son tales,
sino personas muy listas e inteligentes que han estado guardando el dinerito
para traerlo ahora que nos hace falta y encima pagando un 10%.
- Por otra parte los recortes de dinero en servicios
tampoco son lo que creemos, son simples “ajustes” derivados de que antes no
habían sabido ajustarlos.
- Los despidos de gente en las empresas no son
despidos, sino acciones encaminadas a hacer las empresas sostenibles.
- En Madrid parece ser que la subida de las tarifas
del Metro, no son tales subidas, sino todo lo contrario, bajadas de los descuentos
que antes se realizaban.
- Los abonos del Metro y esas cosas ahora parece que
se llaman “forfaits”.
- Nos dicen que están trabajando para dar un “giro
radical” a los temas que la “evolución cíclica” viene generando.
- La gente que está en paro y no encuentra empleo,
no son desempleados sino personas que se han tomado la jubilación muy pronto,
las vacaciones muy largas o que prefieren realmente la vida contemplativa.
- Las mujeres que deciden no tener hijos, realmente
no son mujeres sino un ente extraño e incalificable que pulula por las calles,
las casas y los trabajos.
Y en fin, así podríamos
continuar disertando sobre la “inmortalidad del cangrejo ermitaño” o sobre la “incidencia
periódica de la contingencia alcista de los niveles medios” hasta que los que
están decididos a ahogarnos, tengan a bien aflojar un poco la mano que nos está
estrujando el cuello, y podamos tomar aunque sea un poquitín de aire fresco,
eso sí, dándoles las gracias infinitas por ello y mostrándonos dispuestos a
realizar cualquier sacrificio y empobrecimiento que nos sea requerido.
Ayy si no fuera por estos
desahogos, donde estaríamos ya.
Por cierto que se me
olvidaba, para los aficionados a las matemáticas (sencillotas ehh), ahí va esa
demostración de que hablaba antes.
- Bien partimos de la sencilla premisa siguiente:
o
a = 2
o
b = 2
- Tenemos que:
o
a = b
- Si multiplicamos una igualdad por el mismo número,
la igualdad se mantiene, por tanto multiplicando a ambos por a:
o
a2
= ab
- Ahora restamos la misma cantidad a ambos lados con
lo que la igualdad se sigue manteniendo, es decir:
o
a2
- b2 = ab - b2
- En el primer miembro tenemos una diferencia de
cuadrados que es suma por diferencia, y en el segundo podemos sacar de factor
común a b, de forma que nos queda:
o
(a + b) (a
– b) = b (a – b)
- Dividimos a ambos por (a-b) y nos queda entonces:
o
a + b = b
- Osea ni más ni menos que 4 = 2
De modo que amigos, habrá
que prepararse para que nos paguen como 2 y nos cobren como 4 y para que las
empresas que están ganando 4 en realidad nos convenzan de que sólo están
ganando 2.
Resumen:
o
a = 2
o
b = 2
o
a = b
o
a2
= ab
o
a2
- b2 = ab - b2
o
(a + b) (a
– b) = b (a – b)
o
a + b = b
o
4 = 2
Así es la vida.
martes, 27 de marzo de 2012
Una buena lección
La verdad es que cada día uno se da más cuenta de que en lo
que se refiere al ser humano, por muchos estudios de mercado, muchas
investigaciones, muchas encuestas de opinión y muchos análisis comparativos que
se hagan, no hay absolutamente nadie que pueda predecir con un nivel aceptable
de seguridad cuáles van a ser los comportamientos de las personas en el futuro,
y no ya en futuros lejanos, sino en futuros de horas y minutos.
El último y sonoro revés que se han llevado todos los
institutos y empresas de investigación, han sido las pasadas elecciones de
Asturias y Andalucía. Lo que todo el mundo daba por sentado y seguro, todas las
encuestas confirmaban y ratificaban, y todos los medios de comunicación publicaban
y difundían, con más o menos entusiasmo dependiendo de las tendencias de cada
uno, se lo ha pasado la población por el arco del triunfo, y les han dado a
todos una buena colleja por listos.
La tantas veces anunciada mayoría absoluta que obtendría el
partido popular, con una ventaja a priori sobre el partido socialista de más de
10 puntos, se ha quedado en una victoria simple con un margen de separación de
alrededor de 1 punto. Y en Asturias, lugar en el que el señor Cascos se las
prometía muy felices pensando que iba a arrasar, los asturianos le han dado un
buen pescozón por su arrogancia y su ineptitud por ser incapaz de sacar adelante
un gobierno teniendo 16 escaños y que a poca voluntad de buen político y
negociador que hubiera tenido, habría conseguido apoyos sin problemas para
gobernar, pero en lugar de ello, con chulería y prepotencia, convoca nuevas
elecciones “porque sólo quería mandar él”, sin negociar con nadie y sin pactar
con nadie. Pues toma colleja amigo, ahora estás peor que antes y espérate
porque igual ni puedes gobernar tú. Toda una lección que deberías aprender,
aunque si hasta ahora y a lo largo de toda tu carrera política no has aprendido
ya, es prácticamente imposible que lo hagas ahora.
Por lo que se refiere a la enorme variación entre las
previsiones y lo realmente sucedido, llevamos ya horas y horas escuchando a
sesudos analistas, políticos, periodistas, tertulianos y demás gurús de estas
cosas, intentando dar cada uno “su explicación” sobre lo sucedido, basándose en
teorías diversas, en causas muchas veces absurdas, y hasta en algunos casos
insultando a aquellos ciudadanos que libremente han elegido lo que les ha dado
la gana. Han llegado algunos hasta a afirmar que en Andalucía ha pasado lo que
ha pasado porque son unos analfabetos y unos vagos. Quienes han afirmado tal
cosa no demuestran otra cosa que un gran desequilibrio mental y enfermizo, que
les incapacita para tener siquiera opinión.
Pero oyendo a todos, en lo que nadie repara y parece que
nadie da importancia, es que la actitud y la elección que se hace en unos
comicios es básica y fundamentalmente una actitud emocional, que se puede ver
más o menos influida por el raciocinio en determinadas circunstancias, pero
fundamentalmente emocional, y como toda acción emocional es casi siempre
imprevisible. La gente puede decir que va a votar una cosa un día antes, una
semana antes o incluso una hora antes, pero cuando llega a votar y debe coger
su papeleta, a no ser que sea “hooligan” de algún partido de esos que no
piensan, lo normal es que el componente emocional crezca. Así, esta emoción
puede servir lo mismo para castigar a uno que nos ha decepcionado, como para
premiar a otro que nos ha convencido, pero cuando ocurre como en la actualidad
en la que ninguno convence, todos decepcionan y todos mienten, ¿qué es lo que
queda?, pues ni más ni menos que los adictos y hooligans por un lado, y el resto
de los ciudadanos con sus emociones y sus elecciones imprevisibles por otro. A
ver si alguien es capaz de tomar nota de ello.
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